Ricardo Barkala, presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao.
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El Puerto de Bilbao ha sido, es y será fundamental para el territorio en el que se emplaza. La historia de municipios ribereños como Bilbao, Erandio, Leioa, Getxo, Barakaldo, Sestao, Portugalete, Santurtzi y Zierbena se ha construido de la mano de la actividad portuaria, por ello, cuando, a finales del siglo XX, Bilbao tomó la decisión estratégica de sacar del centro de la ciudad las instalaciones portuarias, arrancó una nueva e interesante vida para el territorio. “La ciudad necesitaba regenerarse y crecer mirando a la Ría; y el puerto necesitaba más espacio, más metros de línea de atraque y mayores calados. Dos problemas y una solución: abandonar el centro de la ciudad y construir un nuevo puerto en el Abra, poniendo a disposición de la ciudad los grandes espacios urbanos del centro de Bilbao”, comenta a este Diario Ricardo Barkala, presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao.

¿Qué balance realiza del proceso de integración de espacios portuarios en la ciudad? 

La peculiaridad del Puerto de Bilbao es que nació como un puerto de Ría en una villa, en Bilbao, a quien dio nombre, y por la presión de la propia ciudad y por las propias necesidades logísticas de ganar más terreno y más calado, fue, poco a poco, creciendo y extendiéndose por toda la Ría hasta llegar a su desembocadura. Por ello, ha tenido y tiene superficie en nueve municipios ribereños (Bilbao, Erandio, Leioa, Getxo, Barakaldo, Sestao, Portugalete, Santurtzi y Zierbena) y, por lo tanto, existe una vinculación importante y un contacto estrecho con sus ayuntamientos. 

El Puerto de Bilbao ha sido el pasado y también es el presente de muchos de ellos, sobre todo los más cercanos al Abra Exterior donde tenemos ahora la mayor parte de la superficie. No se entiende la historia de esos nueve municipios sin su puerto, ni la historia del puerto sin ellos.

“Gracias a esta apuesta, Bilbao fue capaz de convertir una dura crisis en una nueva oportunidad de desarrollo, y nos sentimos muy orgullosos de haber contribuido a ello”

El gran salto que dio este enclave y el propio Bilbao se produjo hace ya casi 30 años, cuando se tomó la estratégica decisión de sacar el puerto del centro de Bilbao, de su punto más alejado del Abra Exterior, y se creó la sociedad Bilbao Ría 2000, gracias a un acuerdo interinstitucional ejemplar entre todas las administraciones. La ciudad necesitaba regenerarse y crecer mirando a la Ría; y el puerto necesitaba más espacio, más metros de línea de atraque y mayores calados. Dos problemas y una solución: abandonar el centro de la ciudad y construir un nuevo puerto en el Abra, poniendo a disposición de la ciudad los grandes espacios urbanos del centro de Bilbao. 

Fue una cesión sin contraprestación económica para que Bilbao Ría 2000 lo aprovechara para el desarrollo de edificios públicos y privados, usándose las plusvalías de éstos últimos para colaborar económicamente en las obras. Este ha sido, sin lugar a dudas, un ejemplo a seguir para la regeneración de ciudades de todo el mundo, porque donde antes había tinglados y muelles hoy se levanta un circuito de arte y cultura, y en él encontramos el Museo Guggenheim, el Museo Marítimo, el Palacio Euskalduna o la Biblioteca de la Universidad de Deusto. 

Bilbao Ría 2000 es la demostración palpable de que las instituciones pueden y deben colaborar conjuntamente para desarrollar proyectos de regeneración que, sin este consenso, nunca podrían llegar a realizarse. Gracias a esta apuesta, Bilbao fue capaz de convertir una dura crisis en una nueva oportunidad de desarrollo, y nos sentimos muy orgullosos de haber contribuido a ello. Paralelamente, logramos contar con un nuevo puerto en el Abra Exterior que nos ha permitido tener otras oportunidades de negocio importantes y ser el gran puerto que somos hoy en día. Eso, ojo, autofinanciándonos y manteniendo unas cuentas saneadas porque siempre hemos crecido de acuerdo a la demanda existente.

“Tenemos que ser más transparentes, más cercanos, comunicar más y mejor. El puerto es conocido, pero no reconocido.

En junio se concluyeron las obras de relleno en la Margen Izquierda del Canal de Deusto, que han posibilitado la generación de una superficie de unos 50.000 metros cuadrados en dominio público portuario.

Años más tarde, en 2002, se firmó el Acuerdo de Colaboración para el Proyecto de Desarrollo Económico, Social y Urbanístico de Zorrotzaurre, donde, una vez más, el desplazamiento de la actividad portuaria hacia el Abra Exterior vuelve a generar beneficios a Bilbao y, por extensión, a toda Bizkaia.

En 2006, atracó el último barco en otra zona emblemática de Bilbao, el Canal de Deusto y, en 2018, firmamos otro convenio entre las administraciones estatales y vascas, que fijaba un marco de cooperación y colaboración para dar un nuevo y necesario impulso para el desarrollo urbanístico de la ahora isla de Zorrotzaurre. Fruto de ese convenio, también novedoso, en junio de este año concluimos unas obras de relleno en la Margen Izquierda del Canal de Deusto, que han posibilitado la generación de una superficie de unos 50.000 metros cuadrados en dominio público portuario. 

Como consecuencia de un procedimiento contractual recogido en ese convenio, el adjudicatario del contrato hizo frente a la ejecución de las obras de relleno. Por su parte, la Autoridad Portuaria autorizó la ejecución de las obras de relleno en el dominio público portuario y declarará posteriormente innecesarios los terrenos generados, formalizándose finalmente la compraventa y transmisión al adjudicatario de la parcela. Seguidamente, el adjudicatario-adquirente podrá proceder al desarrollo urbanístico y promoción.

La valoración de estos dos procesos, que partieron tras la creación de Bilbao Ría 2000 y de la Comisión Gestora para el desarrollo urbanístico de Zorrotzaurre, que dieron lugar a que el puerto abandonara dos zonas emblemáticas, es altamente positiva. 

En este punto quiero destacar, especialmente, el esfuerzo de las empresas de la Comunidad Portuaria de Bilbao. La Autoridad Portuaria creó el nuevo suelo donde podían asentarse, pero las empresas privadas, principalmente las estibadoras, han realizado importantes inversiones para trasladarse a la ampliación del puerto. Sin su esfuerzo inversor, su comprensión y su implicación con la ciudad, esta transformación no hubiera sido posible.

Donde antes había tinglados y muelles hoy hay un circuito de arte y cultura en el que se ubican: el Museo Guggenheim, el Museo Marítimo, el Palacio Euskalduna y la Biblioteca de la Universidad de Deusto.

“Se activó ese proceso porque primó el bien común al particular”

¿Por qué fue interesante, en ese momento, impulsar la relación con la ciudadanía?

La relación con la ciudadanía siempre ha existido, pero la creación de Bilbao Ría 2000 y el abandonar el centro de la ciudad supuso, sin lugar a dudas, un revulsivo. Ahí aprendimos a mirar con otros ojos esa relación y ser más conscientes de que nuestro desarrollo afectaba a los municipios más de lo que creíamos y debíamos velar más por ello. 

Se activó ese proceso porque primó el bien común al particular y se lograron acuerdos institucionales entre entidades presididas por distintos partidos políticos. Era el momento oportuno y se contó con dirigentes que colaboraron sin mirar las siglas de los partidos. Éramos ciudadanas y ciudadanos que contribuíamos a regenerar una ciudad, más allá de los cargos.

Otro revulsivo se produjo hace unos cinco años cuando nos preguntamos qué opinaba de nosotros la ciudadanía. Quisimos preguntar cómo nos veían para buscar vías de mejora, qué estábamos haciendo bien y mantenerlo, o qué no hacíamos correctamente para corregirlo si estaba en nuestra mano. 

Una de las cosas que se nos demandó es que volviéramos a divulgar la importancia del puerto en nuestras zonas de interés porque se estaba convirtiendo en un gran desconocido. Fruto de esa escucha pusimos en marcha el programa “ezagutu portua/conoce nuestro puerto” tanto para escolares como para toda la familia. También nos empujó a crear el centro de interpretación portuaria, el Port Center (en el Itsasmuseum/Museo Marítimo de Bilbao), donde se puede conocer qué hace el puerto de Bilbao al día de hoy y qué futuro tiene.

En esa encuesta la ciudadanía, además, mostró su preocupación por la posible contaminación y los ruidos, y si nuestra actividad afectaba al medio ambiente. De ahí la apuesta de la Organización por la sostenibilidad en los tres ejes: social, económico y medioambiental. De hecho, uno de los puntos tractores de todo lo que estamos realizando, incluido el nuevo Plan Estratégico, es ver cómo podemos contribuir a la mejora del medio ambiente, ser más cercanos a la ciudadanía y no olvidar nunca qué vamos a dejar y cómo vamos a dejar este puerto y su entorno a las siguientes generaciones.

Por lo tanto, aunque siempre se ha estado cerca de la ciudadanía, ahora estamos escuchándola más, estamos procedimentando mejor las actuaciones y hemos utilizado unas herramientas más cercanas, como la tecnología.

“Aprendimos a mirar con otros ojos la relación puerto-ciudad y a ser más conscientes de que nuestro desarrollo afectaba a los municipios más de lo que creíamos”

¿Cuáles son, en su opinión, los grandes hitos de la historia de la integración puerto-ciudad de la Autoridad Portuaria de Bilbao?

Dos de ellos, sin duda, los comentados de participar en la creación de Bilbao Ría 2000 y en la Comisión gestora de Zorrotzaurre para el desarrollo de Bilbao. 

Otro, continuado en el tiempo, es la responsabilidad que comienza a la hora de realizar cualquier tipo de infraestructura. Todos los proyectos que se llevan a cabo son pensados, diseñados y ejecutados con arreglo a estrictos criterios de respeto y mejora del medio ambiente, y pensando si afecta a la ciudadanía y, en ese caso, cómo paliar esos efectos. 

Y así, por ejemplo, en la obra de la primera fase de ampliación en el Abra Exterior se prestó una especial atención al estudio de su impacto ambiental, el cual dictaminó unas medidas de corrección y control, que supusieron una inversión cercana a los 18 millones de euros, lo que equivale a un 8% del presupuesto completo de la ampliación. Con esta medida, Bilbao se convirtió en el primer puerto que realizaba un estudio de estas características y el que más dinero destinaba a usos no portuarios (remodelación del puerto de Zierbena y su entorno, restauración de la cantera de Punta Lucero, construcción de un paseo entre Santurtzi y Zierbena, labores de control de ruido y calidad de las aguas, etc.)

«No se entiende la historia de esos nueve municipios sin su puerto, ni la historia del puerto sin ellos»

Firma de la Agenda 2030, en 2019. Desde la izquierda: Lorea Bilbao, diputada foral de Euskera, Cultura y Deporte de Bizkaia; Juan Mari Aburto, alcalde de Bilbao; Ricardo Barkala, presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao; Olivier Lemaire, director general de AIVP.

Y pondría en este ámbito todo lo emprendido para mejorar el medio ambiente que, al final, repercute en la ciudadanía, en todos nosotros. Bilbao es un referente en la gestión medioambiental y promueve diferentes iniciativas que encajan en los ejes seleccionados por el sistema portuario para contribuir a la Agenda 2030. Firmamos esta agenda en 2019, junto con el Ayuntamiento de Bilbao, y la carta de misiones de Port Center de AIVP, y con el fin de ser un puerto alineado con los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU, disponemos de más de 27 proyectos que encajan en al menos seis Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Además, siguiendo con nuestra pionera gestión, desarrollamos en 2006 una herramienta de control medioambiental que permite visualizar indicadores, a través de su web, como: la calidad del aire en tiempo real y medición de la última semana, la meteorología y oceanografía, y el mapa de ruido.

Un hito importante en este sentido fue la obtención del certificado EMAS y el convertirnos, en 2019, en el primer puerto del mundo en obtener la Declaración Ambiental de Producto (o en inglés Environmental Product Declaration -EPD-), un análisis que recoge los impactos ambientales de las actividades portuarias. Con todas las mejoras realizadas en medio ambiente, entre 2017 y 2020 hemos conseguido una reducción en un 66% de las emisiones de CO2.

Otro hito fue, en 2016, cuando iniciamos la cesión gratuita de bienes patrimoniales de la entidad a favor de otros municipios ribereños. Esos espacios han sido utilizados con fines de utilidad pública e interés social.

Y también destacaría la fecha de marzo de 2018, cuando inauguramos el Port Center, el centro de divulgación del puerto que la Autoridad Portuaria ha promovido en el Itsasmuseum de Bilbao.

 ¿Qué le queda por hacer a la AP de Bilbao en el ámbito de la integración puerto-ciudad?

Siempre hemos estado vinculados a la ciudad y siempre hemos intentado mantener una comunicación fluida con todos los municipios ribereños, pero somos conscientes de que hay cosas que mejorar y hay que indagar en nuevas líneas de colaboración. La próxima será abrirnos más a la ciudadanía. Tenemos que ser más transparentes, más cercanos, comunicar más y mejor. El puerto es conocido, pero no reconocido.

Además, debemos ahondar aún más en la mejora del medio ambiente. Por eso, estamos elaborando el Plan de Transición energética, que nos dará las claves para conseguir un escenario neutro en carbono para 2050 en la línea de los objetivos europeos, nacionales y regionales.

La AP de Bilbao ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de Santurtzi para el desarrollo de actuaciones en el ámbito puerto-ciudad.

El Puerto de Bilbao organiza el Kai-jai, el día en el que se da a conocer a la ciudadanía, especialmente a los niños y niñas y a sus familias.

“La integración puerto-ciudad debe salir de las propias autoridades portuarias”

¿Qué otras acciones desarrolla la Autoridad Portuaria de Bilbao teniendo a la sociedad como beneficiaria?

Dentro de la Fundación Puerto y Ría de Bilbao, en la que son patronos, la Autoridad Portuaria y los nueve municipios ribereños, promovemos actividades deportivas, culturales y lúdicas en torno a la Ría, además de divulgar la importancia del puerto. También tenemos en marcha un programa de prácticas, que se realizan en la Autoridad Portuaria, para estudiantes que pertenezcan a los nueve municipios ribereños. Colaboramos, por otra parte, con actividades culturales que se desarrollan en los municipios ribereños y en el Puente Bizkaia.

Este mismo año hemos firmado, igualmente, dos acuerdos. Uno es con el Ayuntamiento de Santurtzi, donde tenemos gran parte de nuestra actividad, para el desarrollo de actuaciones en el ámbito de las interacciones puerto-ciudad, vinculadas a la mejora del entorno urbano en diversos espacios portuarios y del acceso público al frente marítimo. El otro es un protocolo con la Diputación Foral de Bizkaia que define los ámbitos de actuación de ambas instituciones para hacer realidad el proyecto de bulevar entre Bilbao y Getxo y de puente ciclista y peatonal entre Barakaldo y Erandio.

También celebramos el Kai-jai (fiesta del puerto), un día en el que abrimos la estación marítima de cruceros y nos damos a conocer a la ciudadanía, especialmente a la infancia y sus familias, mediante actividades de todo tipo. 

Paralelamente, cuidamos de nuestro patrimonio, como los faros y nuestra sede en Bilbao, y participamos en el programa Open House para que la vecindad pueda ver este emblemático edificio.

Nos adherimos, asimismo, a todas iniciativas estratégicas a futuro, porque el desarrollo sostenible se realiza en áreas como educación, agua, aire, salud integral, igualdad o entorno puerto-ciudad. Solo si somos respetuosos con nosotros mismos podremos ser respetuosos con el medio ambiente y con la ciudadanía. Siguiendo en esta línea, el 90% de los vehículos de la nueva flota que se va a renovar este año será propulsada por combustibles alternativos (eléctricos, híbridos y GLP).

Estamos también colaborando con Deusto Cities Lab, para indagar qué esperan los ciudadanos y las ciudadanas tras la pandemia y del puerto-ciudad; y tenemos un proyecto sobre sostenibilidad muy interesante para el año que viene que estamos perfilando y del que ya os daremos más detalles cuando esté concretado.

Incluiría también, porque hacemos partícipes a la ciudadanía, el Bilbao PortLab, el hub de innovación e investigación que hemos creado para favorecer un ecosistema de innovación. Trabajamos con las empresas portuarias en los proyectos innovadores que se puedan generar internamente o atrayendo proyectos del exterior y les invitamos a participar y aprovechar las oportunidades de financiación. 

“Invertimos lo que nuestra cuenta de resultados puede asumir, valorando todos los proyectos que se nos presentan o que queremos impulsar, que son muchos”

¿Qué dotación presupuestaria tienen asignada a acciones de integración puerto-ciudad?

Dentro del Plan de Inversiones de la Organización hay un punto específico de lo que es el entorno puerto. No es una partida exacta al año. Invertimos lo que nuestra cuenta de resultados puede asumir, valorando todos los proyectos que se nos presentan o que queremos impulsar, que son muchos. Nuestra máxima es que el Puerto presta servicios y no tiene como objetivo ganar dinero. Es cierto que tenemos que tener una autosuficiencia económica, y de hecho la tenemos, pero estamos aquí para dar servicio a nuestra sociedad.

La integración puerto-ciudad no debe ser porque los ayuntamientos lo demanden. Debe salir de las propias autoridades portuarias y de los propios profesionales que trabajan con nosotros y en esa línea trabaja la AP de Bilbao.