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La Autoridad Portuaria de Valencia y el ayuntamiento coinciden en la idea de separar el acceso por carretera a la nueva terminal de pasajeros del puerto de Valencia de la red ferroviaria portuaria.

El Comité Asesor del Puerto de Valencia, en el que participan el ayuntamiento y la APV, ha analizado las diversas alternativas en materia de accesibilidad a la nueva terminal de pasajeros que se proyecta en el puerto de Valencia. Ambas entidades coinciden en señalar que el acceso terrestre y la red ferroviaria deben ir por separado.

Hay que recordar que una de las opciones que se barajaba era mantener el ferrocarril que recorre el interior del puerto y los futuros accesos de la terminal al mismo nivel, algo que no gusta ni al consistorio ni a la APV.

En ese sentido, el director general de Valenciaport, Francesc Sánchez, ha afirmado que “si queremos potenciar el tráfico ferroviario de mercancías, no podemos poner cuellos de botella”, un extremo en el que ha coincidido el alcalde valenciano, Joan Ribó. En estos momentos, tanto el consistorio como la APV analizan diversas alternativas.

Parque de Desembocadura

También parece haber sintonía en el futuro Parque de Desembocadura, un proyecto tildado por Ribó “como uno de los más importantes” de los últimos años, “que beneficiará no sólo al Barrio del Nazaret, sino a toda la ciudad”. El alcalde ha puesto en valor el papel jugado por el Puerto de Valencia, que sufragará dos terceras partes del proyecto y cede más de 250.000 metros cuadrados de superficie a la ciudad.

En estos momentos, se están elaborando los pliegos de condiciones para poder sacar las obras a concurso. “Ahora mismo, los servicios jurídicos de APV y Ayuntamiento están estudiando la manera de articular ese concurso, y ver si será finalmente la ciudad o el puerto quien saque a licitación las obras”, ha asegurado el director general de Valenciaport.

Antiguos talleres

Por otro lado, ambas instituciones han mostrado su sintonía en los cambios urbanísticos que se proyecta en la zona de los barrios del Marítimo donde la APV tiene ubicados sus antiguos talleres y naves.

Según Francesc Sánchez, “nos gusta la propuesta del ayuntamiento para adaptar esas instalaciones a la nueva realidad urbanística”.

Sandra Gómez, vicealcaldesa de Valencia, ha recordado que esta zona conecta la calle J. J. Dómine -donde están instaladas decenas de empresas del sector portuario y logístico- con la fachada marítima a través del vial de Marcos Sopena. “Para el ayuntamiento es imprescindible mejorar su diseño. Hemos presentado una propuesta que garantiza la permeabilidad del barrio y mejorando el entorno de la zona”.

Según la edil, es “respetuoso con el patrimonio industrial y portuario, porque garantiza que permanezcan los antiguos almacenes del puerto, y va en consonancia con los proyectos que se desarrollarán en la zona”. Asimismo, “va en consonancia con la idea de la APV de que hubiera un gran centro de innovación. Nos gusta esta idea porque hará de efecto tractor para otras inversiones y para revitalizar esta zona”.