Jesús Peña, jefe de la división de Planificación y Sistemas de la Autoridad Portuaria de Málaga.
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Sin pausa y con la mirada puesta en la “interacción positiva”, la Autoridad Portuaria de Málaga ha activado la segunda fase de su Iniciativa Puerto Verde, con la que impulsa inversiones y proyectos que promueven la sostenibilidad de la actividad portuaria.

“Dada la ubicación del puerto, en el centro de una ciudad como Málaga, necesitamos una interacción positiva por lo que todas las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad y la protección ambiental son fundamentales para la buena convivencia de todos”, asevera a este Diario, Jesús Peña, jefe de la división de Planificación y Sistemas de la Autoridad Portuaria de Málaga.

Por ello, el Puerto prosigue con la ejecución de su Iniciativa Puerto Verde “que arrancó en el año 2019 con la finalidad de desarrollar la actividad sostenible en el recinto portuario”, destaca Peña. Estas actuaciones están en línea con el Plan de Empresa de la entidad 2021-2024.

Hasta el momento, la Iniciativa Puerto Verde se ha desarrollado en dos líneas de actuación. “Por un lado, con la implantación de espacios y barreras arbóreas en diversas ubicaciones del puerto y, más concretamente, en las zonas de transición entre la ciudad y el área industrial, con el objetivo de crear corredores ecológicos que favorezcan una visibilidad más amable del entorno portuario. Se ha desarrollado en dos fases, estando en ejecución la segunda de ellas”, detalla el jefe de la división.

El Puerto continuará durante este año creando nuevos espacios y barreras arbóreas. Prevé desarrollar el ajardinamiento viario de San Andrés, de la margen izquierda del río Guadalmedina y del muelle 3, incluyendo el área de aparcamiento junto a la sede del organismo público.

Y, por otro, “con la construcción de instalaciones de cogeneración a través del aprovechamiento de energías renovables, así como la reducción de las emisiones de carbono a la atmósfera mediante un uso menor de combustibles fósiles, supliendo esta energía por la utilización de fuentes renovables y un aumento de la eficiencia energética en todos los procesos”.

Fruto de este objetivo, esta misma semana se han iniciado los trabajos de instalación de marquesinas fotovoltaicas junto a la sede de la autoridad portuaria para que la energía generada revierta en la red de entidad, a fin de ser utilizada según las necesidades de demanda en las instalaciones.

“En un plazo de cuatro meses aproximadamente, la actual zona de estacionamiento de la Autoridad Portuaria, contará con el montaje de 1.325 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos, cuyos trabajos disponen de un presupuesto de adjudicación de 703.745,32 euros (IVA incluido)”, detalla el Puerto.

Cabe recordar que antes de este proyecto, el organismo portuario generó energía eléctrica para el autoconsumo renovando el lucernario del edificio de la Autoridad Portuaria, sustituyendo el acristalamiento convencional por módulos solares fotovoltaicos.

Calidad del aire

Asimismo, el Puerto de Málaga está trabajando en la monitorización de la calidad del aire mediante la instalación de cuatro nuevos dispositivos ubicados en la zona perimetral del recinto portuario. “El objetivo es medir no sólo las partículas en suspensión, tales como PM10, PM2.5 y PM1, sino también la emisión de gases, especialmente el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno, el monóxido de carbono y el ozono troposférico -confirma Peña- En puntos concretos de la zona portuaria se incluyen, además, medidores de ruido ambiental, así como de compuestos orgánicos volátiles y óxido nítrico”.

En cuanto a la evaluación de la calidad del agua, “desde el pasado mes de junio se realizan analíticas sistemáticas”.

Futuro

La segunda fase de esta Iniciativa Puerto Verde ha arrancado esta misma semana y refuerza los procedimientos para controlar el mantenimiento de los proyectos que se llevaron a cabo en la primera fase y la puesta en marcha de nuevos en la segunda, pero no será la última.

“Dentro del Plan de Inversiones de la Autoridad Portuaria se contempla una tercera fase de la Iniciativa Puerto Verde en la que se estudiarán distintos proyectos para la electrificación de los muelles, así como estudios de la eficiencia energética de edificios”, avanza el jefe de la división.

La marina náutico deportiva de San Andrés: uso ciudadano-portuario

El puerto deportivo se enmarca en el proyecto contemplado en el Plan Especial del Puerto de Málaga para revitalizar la zona oeste del dominio público-portuario, correspondiente a la plataforma de San Andrés, en el que también se ubicarán un auditorio, un edificio cultural y la sede del Instituto Oceanográfico (en última fase del proceso de construcción).

Recientemente se anunció que la Marina Málaga San, S.L. construirá y explotará la nueva marina náutico deportiva de San Andrés en el Puerto de Málaga. Se prevé una gran acogida de este proyecto, cada vez más demandado, “ya que se encuentra en una situación estratégica con amplias conexiones, destacando su proximidad a la estación de ferrocarril María Zambrano, la cual dispone de conexiones diarias de líneas de alta velocidad, lo que supone una oportunidad para clientes, entre otros, de la Comunidad de Madrid”, apuntó el Puerto.

El proyecto adjudicado está conformado por Al Alfia como grupo inversor; Island Global Yachting (IGY) como socio tecnológico; y Ocean Capital Partners (OCP) junto a Estudio Segui Arquitectura como ingeniería del mismo.

La futura concesión contará con una superficie de dominio público portuario de 123.935 metros cuadrados, divididos en 96.071 metros cuadrados de lámina de agua y 27.864 metros cuadrados de zona terrestre, con capacidad para 566 embarcaciones de recreo entre 8 y 30 metros de eslora.

La marina náutico deportiva de San Andrés estará destinada a un uso ciudadano-portuario, que incluirá un complejo náutico con una escuela de vela y otras enseñanzas del mar, zona de restauración, pequeño comercio y tiendas especializadas, así como un club social.

La dársena dispondrá, además, de diversos espacios para un uso exclusivamente portuario, tales como una torre de control, naves para talleres y almacenes, así como una marina seca con capacidad para acoger 300 embarcaciones.

El impacto socioeconómico total del proyecto, durante el periodo concesional de 50 años, será de 785,9 millones de euros (unos 15,7 millones de euros al año).

Por su parte, Marina Málaga San prevé generar un empleo directo anual de 70 personas, a lo que hay que añadir un empleo indirecto de 590 trabajadores y un empleo inducido de otros 741.

Integración de la sostenibilidad en la actividad

“El Puerto de Málaga tiene la decidida vocación de ser pionero en cuanto a la integración de la sostenibilidad en su actividad diaria. Estamos en una ciudad turística y tecnológica, por lo que tenemos la obligación de respetar el entorno. Además, atraemos a un turismo náutico y de cruceros de alto nivel así que, como puerto, debemos cumplir con estándares de calidad medioambiental muy elevados”, subraya Carlos Rubio, presidente de la Autoridad Portuaria de Málaga.

Para lograr este compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), promovidos en la Agenda 2030, el Puerto de Málaga propone iniciativas concretas para cada uno de ellos bajo el lema “no dejar a nadie atrás”, haciendo frente a los retos sociales, económicos y medioambientales de la globalización. Entre las iniciativas propuestas se incluyen iniciativas como: fomentar los programas solidarios de ayuda a los colectivos más necesitados; mejorar la calidad del aire en su entorno; emplear iluminación eficiente; fomentar el deporte y las enseñanzas náuticas; extender la cultura de la sostenibilidad a todas las organizaciones de la Comunidad Portuaria; optimizar la gestión y uso del agua en los puertos y aprobar y fortalecer políticas para promover la igualdad de género, entre otras.

Esta propuesta se integra en el marco de la actuación “Málaga, Puerto Verde” e invita a la Comunidad Portuaria a que participe para lograr la sostenibilidad del puerto y que las iniciativas desarrolladas queden integradas en todas las actividades que se realicen en el recinto portuario y en las empresas que operan en él, sentando las bases de la transición hacia una economía circular de la logística portuaria.