Las tareas para regenerar la playa de La Pineda han acabado con una aportación total de 100.000 metros cúbicos de arena.
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Las tareas para regenerar la playa han acabado con una aportación total de 100.000 metros cúbicos de arena. 

Los trabajos de regeneración, que terminaron según lo previsto, es una tarea que, anualmente, asume el Port de Tarragona para hacer frente a la regresión costera, a raíz de la ampliación del dique de Llevant. Se trata de recuperar metros en el mar y adecuar el aspecto del espacio poco antes de la temporada de verano.

El proyecto comenzó con la instalación de todo el sistema de tuberías hasta la misma playa de La Pineda y ha terminado con una aportación de 100.000 metros cúbicos de arena. Esta aportación extraordinaria de arena, unida a la acción de los diques de contención que hay a cada lado de la playa, el contradique de los Prados y el espigón del Rincón, permitirá devolver el equilibrio a la playa de la Pineda.

Esta aportación de arena tiene un presupuesto total de 2,9 millones de euros para el periodo 2020-2023, lo que representan unos 700.000 euros cada año. Este tipo de obras dispone de una condición especial de ejecución de carácter medioambiental conforme el artículo 202 de la Ley de Contratación del Servicio Público.

El medio ambiente: una prioridad

Alcanzar la excelencia en la gestión ambiental en todas sus líneas de actuación es un objetivo permanente del Port de Tarragona, así como respetar el entorno natural en todos los ámbitos de actuación, especialmente en lo que se refiere a las obras es capital. Por este motivo, además de cumplir con las medidas ambientales requeridas por norma, el Port ha aplicado unos controles propios y específicos en estos trabajos.

La zona autorizada para la extracción de sedimentos es una parcela submarina situada en la zona II del Port de Tarragona, que forma parte de red naturaleza, y se han tomado todas las medidas para evitar la afectación de las actuaciones sobre los enclaves de flora marina y sobre las aves, principalmente.

El Port de Tarragona ha controlado durante la realización de la obra la calidad del dragado y de las aguas, y también se ha analizado la turbidez del agua y se han instalado cortinas para evitarla.

Para seguir con las medidas ambientales de competitividad en estrategias marítimas, se han utilizado sonares y submarinistas para controlar que el dragado no dañaba la flora de la zona, poblada de Cymodocea nodosa, un alga fanerógama marina incluida en el listado de especies silvestres de protección especial.