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Con los vacunódromos en marcha (siempre y cuando lleguen los viales comprometidos por las farmacéuticas, claro), la tramitación europea del pasaporte COVID y la confirmación de que la población de más riesgo está alcanzando un nivel adecuadito de inmunización, es hora de hablar de cómo recuperar la actividad turística. Toda. No sólo la del terraceo y los fines de semana, sino la que genera más actividad económica, la que supone estancias largas, la contratación de servicios adicionales como excursiones o las compras de esos caprichitos que solo te permites cuando estás de vacaciones. Además, el tiempo acompaña. #sunmood

A escasas semanas de estrenar el verano, ¿por qué no empezar a autorizar, por ejemplo, los cruceros turísticos? Las navieras llevan en stand-by desde marzo de 2020. Algunas han podido realizar rutas en sus países de origen, se han inventado propuestas para llenar los barcos y han reconvertido sus naves para atender a todas y cada una de las necesidades sanitarias que la pandemia exige, pero no han podido hacer mucho más con la movilidad restringida.

En España la actividad real está detenida desde el inicio del confinamiento. Las esperanzas puestas en la campaña de verano de 2020 se trasladaron al otoño, al invierno, a la primavera y, ahora, nos llevan las previsiones de algunas compañías que hablan de retomar la actividad este mismo mes. Las escalas en puertos españoles se mencionan en los itinerarios de las navieras, pero que puedan hacerse realidad es otra cosa. El Gobierno continua sin autorizar las escalas porque sigue vigente la prohibición de rutas internacionales.

¿Creamos una mesa de trabajo en la que centrar el análisis sobre cúando podría ser viable reactivar la cosita? ¿Por qué volar sí, pero navegar no?

 

Lo cierto es que no ha habido más escalas que las realizadas en las islas Canarias. Según las cifras de Puertos del Estado, hasta marzo los Puertos de Las Palmas han recibido a 59.628 pasajeros y los de Puertos de Tenerife, a 49.035 -en Barcelona se menciona la llegada de 117 pasajeros-. Lo más destacado de estas escalas es que se han realizado cumpliendo con el protocolo respaldado por Puertos del Estado y CLIA y que han sido un éxito. 

Un protocolo similar acaba de ser aprobado por la Junta de Andalucía y se espera que, en breve, otras comunidades autónomas como Baleares, Cataluña, Galicia, Murcia, Comunitat Valenciana o Ceuta activen los suyos. “Este protocolo es un importante punto de partida para recuperar una actividad fundamental para el puerto y el destino. Inicialmente se tratará solo de cruceros de recorrido nacional, pero con unas medidas sanitarias que nos permitirán demostrar que el turismo de cruceros vuelve a ser seguro”, explicaba hace unos días, el presidente de la Autoridad Portuaria de Málaga, Carlos Rubio. 

Las terminales están preparadas, cuentan con las certificaciones que garantizan que cumplen con los protocolos adecuados para el embarque y desembarque de pasajeros; los puertos están listos y dispuestos; las navieras han trabajado intensamente para establecer sus propios protocolos y los destinos, cómo no, ansían también atender a los cruceristas, así que…¿Creamos una mesa de trabajo en la que centrar el análisis sobre cuándo podría ser viable reactivar la cosita? ¿Por qué volar sí, pero navegar no? El protocolo que está ya activo y el recientemente aprobado detallan la forma en la que la tripulación y los cruceristas realizan las escalas, los requisitos para garantizar la seguridad sanitaria de dichas escalas y el desarrollo de la vida en el barco. Así que… tampoco es tan complicado. Vacuna, PCR negativa y al mar. Los que puedan ir disfrutando (#envidiasana #quedisfrutenlosboomers) que lo hagan porque, al final, a todos nos toca algo si la actividad económica se reactiva.