La terminal de cruceros del Puerto de Sevilla está compuesta por contenedores high-cube y contenedores estándar. Foto: Pepe Nieto.
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Puertos y ciudades comparten la característica de estar siempre en constante cambio. Ambos evolucionan en sus necesidades y morfologías, así como en su propia relación. Para resolver los retos que plantea esta interacción, las edificaciones portuarias deben tener la capacidad de cambiar en el tiempo sin recurrir a la improvisación. Una solución puede ser plantear arquitecturas modulares industrializadas, que pongan en valor su naturaleza portuaria como signo distintivo, pero diseñadas con la calidad arquitectónica que obliga su vocación de integración urbana.

En este sentido, el Puerto de Sevilla requería una nueva terminal de cruceros con un carácter flexible, multiusos, ampliable, fácilmente removible e incluso trasladable. Esto le permitiría adecuarse gradualmente al aumento en el volumen de pasajeros, así como a las posibilidades futuras del valioso espacio urbano-portuario del Muelle de las Delicias.

Por otro lado, el lugar junto al río Guadalquivir a su paso por Sevilla reclamaba un objeto de calidad arquitectónica que propiciara realmente el diálogo activo entre el puerto y su entorno urbano.

La terminal de cruceros promovida por la Autoridad Portuaria de Sevilla alcanza todos estos objetivos con un proyecto sostenible y modular que aprovecha las posibilidades constructivas de los contenedores marítimos reciclados. El proyecto, además, integra el edificio en un entorno urbano de gran valor paisajístico, muy céntrico, y adapta su arquitectura al clima mediterráneo.

Por todo esto, la Terminal está nominada a los premios anuales del portal especializado en arquitectura ArchDaily, “Building of the year 2021”, dentro de la categoría de Arquitectura Pública y Paisajística. Estos galardones, concedidos por votación popular, reconocen la originalidad, el diseño y los criterios de sostenibilidad con los que se levantan estas construcciones.

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La terminal de cruceros es un proyecto sostenible y modular que aprovecha las posibilidades constructivas de los contenedores marítimos reciclados. Foto: Jesús Granada.

 Instalaciones

La construcción se ha realizado en dos fases. La primera etapa data de 2013 y en ella se colocaron parte de los contenedores reutilizados. En la segunda fase, inaugurada en 2016, la Autoridad Portuaria de Sevilla ha ampliado sus instalaciones e incrementado el número de módulos, pasando de 460 metros cuadrados a 891 metros cuadrados en la planta baja.

Asimismo, ha hecho transitable la planta alta, lo que aumenta la superficie total del centro de recepción de pasajeros a 1.090 metros cuadrados.

La obra se ha completado con la instalación de climatización, oficinas, consigna, vestuarios y aseos. Además, ha incluido puntos de accesos para personas con movilidad reducida e incorporado un ascensor que comunica la planta baja con la terraza; ha adecuado la urbanización del entorno del muelle y mejorado los accesos marcando un circuito de visitas. 

Espacio multiuso

El cuidado diseño de la terminal ha permitido que la actuación se entienda no sólo desde parámetros funcionales portuarios, sino también desde urbanos y arquitectónicos, lo que ha propiciado una buena acogida por parte de la ciudad. De hecho, además de su función como centro de recepción de pasajeros, el edificio funciona como espacio multiusos para acoger eventos culturales y sociales de la ciudad, reforzando el objetivo de fomentar la visibilidad y relación del puerto con la ciudad.

Los 46 contenedores usados en la construcción tienen una media de 15 años y han recorrido alrededor de 1.150.000 km. Foto: Jesús Granada.

46 contenedores componen la terminal

Una de las cosas más destacadas de la Terminal de Cruceros es su morfología. El edificio está compuesto por contenedores high-cube, dispuestos en paralelo, y sobre ellos se han colocado contenedores estándar, que funcionan como lucernarios. Todo esto genera un espacio diáfano animado con una sucesión rítmica de luces y sombras, de alturas simples y dobles y de paredes de chapa grecada que permiten reconocer la construcción y crear un atractivo y adecuado espacio para los distintos tipos de actividades que alberga.

La estrategia sostenible del ahorro y el reciclaje llevan a la reutilización de las puertas originales de los contenedores aprovechándose en el interior; los suelos también se utilizan, una vez tratados, como pavimento terminado. Los acabados no intentan ocultar los detalles industriales que permiten reconocer al contenedor, dando una inconfundible personalidad al espacio.

Los 46 contenedores usados en la construcción tienen una media de 15 años y han recorrido alrededor de 1.150.000 km. “Esto equivale a tres veces el viaje de la tierra a la luna o a 29 vueltas al mundo. Puede decirse que el edificio recibe al pasajero contando su propia historia de viajero”, destaca la AP de Sevilla.