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El Port de Tarragona restaurará un elemento emblemático de su Ruta patrimonial, en los astilleros de Cambrils. Se trata del bote de cadenas, bastimento portuario. La embarcación recuperó del mar unas columnas romanas que hoy están en el paseo Arqueológico de la ciudad.

El bote de cadenas del Port de Tarragona es uno de los primeros elementos que configuran la Ruta patrimonial del Port y como objeto del fondo del Museo del Port consta con el número uno del registro del fondo museístico. Actualmente, el bote de cadenas se encuentra ubicado en el Moll de Costa ante la entrada del Museo del Port. Originariamente, era un bastimento portuario destinado a ejercer las funciones de cabria o grúa de mar con la tarea de arreglar las boyas y otros elementos instalados en el mar. Construido con doble cuaderna y sin cubierta, dispone de un talamete en proa y otro a popa y también tres bancos intermedios.

Su sistema de desplazamiento no era propio sino remolcado por otra embarcación. El bastimento portuario tiene una eslora de 9,55 metros, una manga de 3,40 metros y de puntal, otros 1,20 metros. Se construyó en 1949, en madera de roble, olivo y pino.

Se construyó a los astilleros Astilleros Tarragona SA (antigua Unión Naval de Levante SA) por Pau Fèlix Martínez. El año 195,1 este bote de cadenas realizó la extracción de unas columnas romanas en la playa de Miracle que actualmente se encuentran ubicadas en el paseo Arqueológico de la ciudad.

Los botes de cadenas o cabrias no tenían un sistema de desplazamiento propio, sino que eran remolcados por otras embarcaciones. A banda, también llevan a cabo complementarias, sobre todo las que se derivaban de su función de cabria (grúa de mar).