La primera exposición sobre el confinamiento en primavera permaneció abierta dos meses en el Muelle de Costa. Foto Abelardo Castellet.
Tiempo de lectura estimado: 2 minutos

Ayer el Tinglado 1 del Moll de Costa del Port de Tarragona despidió la exposición colectiva «Tarragona confinada. La ciudad escondida», dos meses después de la inauguración el 13 de septiembre, día que coincidió con los seis meses de la fecha del decreto de confinamiento de Catalunya. 

En estos dos meses, la exposición del Tinglado 1 del Moll de Costa ha tenido una gran afluencia de visitantes con 2.912 personas.

La muestra se centraba en la mirada de once profesionales de la fotografía que captaron las imágenes de Tarragona en los pasados meses de marzo a junio, en la primera ola de la pandemia. Es el primer testimonio gráfico de los efectos de la Covid-19 en la ciudad. Y un homenaje a las personas, las familias, los profesionales y las empresas que fueron y son en primera línea prestando servicios esenciales. Fijó el recuerdo, documentar este período de nuestras vidas para crear memoria histórica sobre lo que ha significado el confinamiento de toda una ciudad en más de un centenar de imágenes.

«Tarragona Confinada. La ciudad escondida» fue también un reconocimiento a las entidades que trabajaron con implicación y dedicación para hacer frente a una amenaza desconocida, y el recuerdo inmortalizado de lo que fue Tarragona durante los meses de confinamiento.

El itinerario fotográfico, bajo el epígrafe «Homenaje, memoria y descubrimiento», tenía la intención de crear la memoria gráfica durante la pandemia con las imágenes de Alba Rodríguez, Cristina Serra, Montse Riera, David Oliete, Fabián Acidres, Laia Solanellas, Adrià Borràs, Ángel Ullate, Rubén Perdomo y Gerard Boyer, y el asesoramiento y coordinación de Pep Escoda.

 

Recaudación

Con el objetivo de fijar en el recuerdo esta memoria gráfica, el Port de Tarragona puso a la venta el catálogo de la exposición y ha recaudado 465 euros, que se han entregado íntegramente a la Cruz Roja de Tarragona para combatir los efectos de la Covid-19.

Y también desde el Port de Tarragona se ha querido rendir homenaje a las personas que han prestado servicios esenciales a la ciudadanía y plantado un ciprés, el día de la inauguración, ante el Tinglado 1, en recuerdo de este periodo. La placa que acompaña el árbol dice «Por grandes que sean las inclemencias, las raíces bien clavadas en nuestra tierra siempre encuentran la fuerza para superarlas y despegar con firmeza».