La implantación del Proyecto Ecoport entre la comunidad portuaria serviría de palanca en la implementación de esta estrategia. Foto: DP.
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El Proyecto Ecoport, liderado por la Autoridad Portuaria de Valencia, aglutina en un mismo espacio al gestor con empresas de la comunidad portuaria, y ha logrado notables avances en la implementación de medidas de reducción de impacto ambiental de la actividad portuaria en el entorno.

La implementación de una estrategia de economía circular en los puertos es un objetivo a largo plazo, aunque cada vez son más las autoridades portuarias las que comienzan a interesarse por ella gracias a los beneficios que conlleva, más teniendo en cuenta las exigencias ambientales a las que los gestores portuarios van a tener que dar satisfacción.

El reciclaje y reutilización de materiales y residuos y el menor impacto en el medio ambiente, son dos de los pilares en los que se sustenta la economía circular, manteniendo la vida de los recursos en circulación y aportando valor añadido a todos los procesos de producción, distribución y consumo.

Valenciaport tendría andada ya una parte de este camino. Ecoport, proyecto liderado por la APV que pretende reducir el impacto de la actividad portuaria en su entorno, se convierte en una palanca fundamental para la creación y desarrollo de esta estrategia de economía circular, ya que aglutina en un mismo espacio a la APV y a representantes de la comunidad portuaria.

Salvo excepciones, y a pesar de la extensa legislación al respecto, las acciones de economía circular son escasas entre las empresas de la comunidad portuaria. El primer paso, por tanto, llegaría con la identificación de este tipo de iniciativas y la puesta en marcha de talleres formativos abiertos a todos los profesionales.

 La colaboración entre agentes de la cadena logística también es fundamental, y prácticamente todos los eslabones de la misma están presentes en el Proyecto Ecoport. El intercambio de información y el diseño de políticas y proyectos pilotos podría servir de aliciente no sólo para el resto de la comunidad portuaria, sino también para la ciudadanía del entorno, reforzando en este punto la relación entre puerto y ciudad.

Ideas a futuro

Una estrategia de economía circular podría tener muchas aplicaciones en el día a día de un puerto como Valencia, tanto ahora como en el futuro. 

Una de las más destacadas sería la compartición de equipos de poco uso entre los operadores portuarios. Para poder articular esas acciones, sería fundamental la creación de una plataforma electrónica en la que se pudiera volcar toda la información relativa a maquinaria y recursos que se pueden optimizar.

La incorporación de materiales reciclados e inteligentes en el diseño y construcción de las terminales portuarias sería otro de los campos en los que trabajar, así como la adquisición de impresoras 3D con las que fabricar de manera autónoma los repuestos necesarios.

A corto plazo, la creación de mesas de trabajo en las que identificar necesidades comunes en toda la cadena logística serviría para acotar el campo de acción.

Esto no quiere decir que no haya ejemplos de economía circular en el puerto de Valencia. Las bonificaciones asociadas a las buenas prácticas ambientales que ofrece la Autoridad Portuaria de Valencia, y los terminalistas que obligan a sus proveedores a reutilizar el 100% de los desechos tras obras menores, entre otros, son muestras de que sí hay estamentos que apuestan por este camino.

Los puertos europeos marcan el camino

Algunos puertos europeos ya se han puesto en marcha. Reciclaje de materiales, captación de dióxido de carbono o la producción de cemento son algunos de los campos en los que los enclaves del continente ya trabajan.

El Puerto de Amberes (Bélgica) conecta mercados circulares en el Proyecto Carloop. Las piezas utilizables de vehículos antiguos son clasificadas por socios en Benín (África Occidental) y devueltas a Amberes, donde son recicladas o reacondicionadas por empresas especializadas. 

El Puerto de Marsella (Francia) desarrolla un proyecto que capta humos industriales para alimentar microalgas y utilizarlas en la producción de biocombustibles. En el otro extremo de la cadena de suministro, los socios exploran formas de convertir las algas en una serie de biocombustibles diferentes.

El Puerto de Aalborg (Dinamarca) coordina con la compañía naviera y de dragado Rohde Nielsen el bombeo de la arena dragada de su canal de entrada a las cuencas de drenaje en tierra. Esto permite que la arena sea lavada, almacenada y sedimentada antes de ser utilizada en la producción de cemento.