La Fundación Canaria Correíllo La Palma firma un convenio con la Dirección General de la Marina Mercante que garantiza la conversión del icónico buque.
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Atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, no son pocos los que saben que el correíllo de La Palma es historia viva a escala local y universal. Botado en 1912 y en servicio hasta 1976, el icónico barco ha sobrevivido a las dos grandes guerras mundiales y participó en el crecimiento de la provincia de Santa Cruz de Tenerife tras la Guerra Civil Española.

Hoy, la Fundación Correíllo de la Palma, representada por su presidente Juan Pedro Morales, ha firmado un convenio en pro de la conservación y la puesta en uso por parte de la ciudad del buque con el director general de la Marina Mercante, Benito Núñez.

La firma del convenio, que contempla un amplio espectro de actuación donde, además de utilizar una aportación económica del presente año que ayudará a financiar las actividades y trabajos de la Fundación, ambas entidades acuerdan establecer un marco de colaboración en líneas de interés común.

Al respecto, el director general de la Marina Mercante, Benito Núñez Quintanilla, ratificó el compromiso de su Ministerio con este buque histórico, al tiempo que se refirió al impulso que se le está dando al Reglamento de Buques Históricos, norma que será de vital interés al dar cobertura legal a la explotación náutica del buque.

La segunda, el anuncio por parte del Capitán Marítimo de la provincia de la próxima elaboración de las “instrucciones referentes al uso de acuerdo acorde a la seguridad marítima durante su fase constructiva y de visita”, lo que supone la garantía de que la nave podrá abrirse al público para visitas y actos socioculturales.

Convenio con la Fundación Correíllo La Palma.

El propio presidente de la Fundación Correíllo La Palma, Juan Pedro Morales, mostró su alegría y agradecimiento por esta confirmación que supone un revulsivo para el uso futuro del buque.

La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife se personó por medio de su presidente, Carlos González, que además de recordar sus tránsitos en el correíllo como pasajero, destacó el “evidente interés que esta nave coetánea al famoso Titanic despierta entre las administraciones”. Agregó también con esta firma que el barco tendrá un mayor protagonismo “en la vida social y cultural de la ciudad, tanto por parte de los ciudadanos como de los turistas que nos visiten”.

También estuvo presente José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz de Tenerife, que aplaudió la rúbrica porque “Santa Cruz no puede concebirse tal y como es hoy si su Puerto, sin el que no sería Capital de la Isla y de Canarias”, añadiendo que tiene “valor estratégico para la recuperación económica” de la ciudad. Por su parte, el vicepresidente primero del Cabildo de Tenerife y consejero insular de Carreteras, Movilidad, Innovación y Cultura, Enrique Arriaga, resaltó “la conservación de la memoria histórica que supone restaurar y rehabilitar este maravilloso barco de vapor”, al tiempo que se deshizo en felicitaciones hacia la Fundación y la Marina Mercante, a las que invitó a “seguir trabajando en este sentido”.

María Antonia Perera, directora general de Patrimonio del Gobierno de Canarias, aprovechó su turno de palabra para hacer un repaso histórico con el que quiso poner en valor que la imagen del correíllo “está grabada desde hace décadas en la retina de la población isleña”. “Primero como estampa vinculada a la necesidad”, aseguró, “y ahora por una estela de arduo trabajo, de dedicación, de empeño y hasta de empecinamiento por parte de la Fundación”.