La instalación de placas fotovoltaicas en algunos edificios de la Autoridad Portuaria es uno de los proyectos en los que trabaja el Port de Tarragona este 2020.
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El Port de Tarragona ha reducido en un 14% su huella de carbono en el último año. Así la infraestructura catalana redujo su cifra a 2.492,30 toneladas de CO2 en 2019, frente a las 2.875,47 toneladas que registró en 2018.

Consciente de la necesidad de trabajar por la emergencia climática, el Port de Tarragona centra parte de sus esfuerzos en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En este sentido, el Port está adherido a los Acuerdos Voluntarios de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero impulsados por la Oficina Catalana de Cambio Climático. a través de este programa, el Port calcula su huella de carbono y establece nuevos objetivos para reducir sus emisiones.

 

Compromisos 2020

Entre estas actuaciones destacan: la instalación LED en las torres de iluminación pública, con lo que se espera reducir el 50% del consumo actual; la adquisición de dos nuevas motos eléctricas, que se sumarán a las actuales con el objetivo de reducir las emisiones del transporte propios; el proyecto de instalación de placas fotovoltaicas en la cobertura del Museo del Port; y el aumento de la masa forestal del Port, con capacidad para absorber 1.405,18 toneladas de CO2 al año.