Federico Torres, director de Transición Ecológica de la Autoridad Portuaria de Valencia.
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La búsqueda de la sostenibilidad y la eficiencia en las actividades portuarias son, desde hace más de 20 años, uno de los objetivos estratégicos y transversales de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV). Con acciones claras, con datos objetivos y veraces y con la auditoría y control de expertos en la materia ajenos a la institución, Valenciaport ha ido alcanzando metas, situándose en la primera línea como puerto modélico en la puesta en marcha de acciones contra el cambio y la emergencia climática. “El hecho de estar donde estamos no es fruto de la casualidad, sino de muchos años de trayectoria y de acciones que, en el día a día, tienen mucha importancia”, asevera a este Diario Federico Torres, director de Transición Ecológica de la APV.

El inicio de las actividades destinadas al objetivo claro de reducir el impacto de la actividad en el medio ambiente en Valenciaport se fecha en 1998. “Llevamos muchos años trabajando en este tema, porque es una cuestión que preocupa desde hace tiempo, pero hemos fijado el año 1998 como inicio porque es cuando comenzó el proyecto Ecoport, uno de los primeros que accedieron a un programa Life en un puerto.

También fue entonces cuando comenzamos a dedicar a personas en exclusiva a estos asuntos. De una u otra forma, fue entonces cuando la sostenibilidad entró a formar parte del día a día de la gestión del puerto”, explica Torres.

El arranque del proyecto Ecoport “Hacia una Comunidad Portuaria respetuosa con el Medio Ambiente”, financiado por el Programa Europeo LIFE, supuso la elaboración de una metodología para la implantación de sistemas de gestión ambiental en instalaciones portuarias y la colaboración con las empresas que operan en el entorno portuario de una manera nunca vista hasta ese momento. La política ambiental trascendía de la administración pública para promocionarse entre las empresas.

El proyecto Ecoport permitió la materialización de acciones relevantes en asuntos como la gestión de ruidos, la calidad del agua y del aire, la gestión de los residuos, etc. “Son actuaciones que, analizadas de forma individual parece que no forman parte de un plan analizado, muy bien estructurado y constante en el tiempo, cuando precisamente es todo lo contrario. Nos referenciamos al proyecto Ecoport como el origen y cada año integramos más acciones, lo que quiere decir que las otras anteriores se mantienen en el tiempo”, añade el director.

La importancia de este proyecto se refuerza porque no solo supone el trabajo de la APV, “los grandes artífices de todo no somos la Autoridad Portuaria, sino que lo son las empresas de la Comunidad Portuaria. Para nosotros es una gran satisfacción saber que en nuestro grupo Ecoport participan más del 90% de las empresas del puerto”.

Desde entonces, se han establecido y cumplido con nuevos objetivos ambientales, por ejemplo, desde el 2006 se han llevado a cabo 70 objetivos ambientales en el marco de la ISO 14001 y se han alineado las principales iniciativas desarrolladas en los puertos de la APV con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

“Y ahora nos encontramos ante un nuevo impulso que no es otro que conseguir el objetivo de las cero emisiones en el año 2030. Este objetivo no es fruto de una idea sin más, sino que hace tiempo que estamos trabajando -y ya prácticamente está finalizado- en un plan de desarrollo para conseguir las cero emisiones y ser autosuficientes, energéticamente hablando, en 2030 – detalla Federico Torres – este gran objetivo no es algo aislado dentro de una trayectoria, sino que mantenemos una serie de controles, requerimientos y sistemáticas desde hace años que requieren un gran esfuerzo, también económico”.

Por el momento, la APV ya tiene en marcha ocho proyectos que tienen que ver con la parte energética. “Se trata de proyectos que incluso tienen una subvención, que es otro indicador de que se trata de actuaciones que interesan a un tercero. El punto de inflexión será cuando el plan esté totalmente trazado. También nos hemos fijado como prioritario sacar adelante un proyecto de energías renovables antes de acabar este año.

Estamos cerca de lograr la cuadratura del círculo desde un punto de vista técnico porque los datos son los datos y son incuestionables. Si reducimos la huella de carbono al tiempo que se incrementa el paso de las mercancías dejamos claro que la sostenibilidad no es un impedimento, sino todo lo contrario”, explica el director de Transición Ecológica.

“Conseguir las cero emisiones y ser autosuficientes, energéticamente hablando, en 2030 no es un objetivo aislado dentro de una trayectoria, sino que mantenemos una serie de controles, requerimientos y sistemáticas desde hace años”

Filosofía transversal

Preguntado por cuántas personas de la APV trabajan directamente en este ámbito, el directivo no sabe qué cifra decir porque “la sostenibilidad es un eje transversal en la Autoridad Portuaria de Valencia y afecta a todos los departamentos, por lo que hay muchas personas implicadas, directa o indirectamente. El departamento específico, que viene a ser como el motor del día a día, está formado por seis personas”.

Además, “es importante recordarlo, están implicadas las empresas de la Comunidad Portuaria, muchas de ellas con responsables dedicados en exclusiva a la sostenibilidad y la protección del medio ambiente”, subraya Torres.

En esta línea, añade el directivo, “tampoco puedo dejar de nombrar a la Fundación Valenciaport, que es una gran palanca que ejerce un papel fundamental en cuestiones de innovación relacionadas con la sostenibilidad. De hecho, estamos perfectamente interconectados para seguir avanzado y proponiendo nuevas actuaciones”.

Avalados por externos

Además, para una mayor transparencia “y que no dé la sensación de parcialidad”, la autoridad portuaria valida todos sus logros en la materia con la obtención de certificaciones. “Tenemos y queremos tener todas las certificaciones posibles, pero no es por sacar pecho, sino para demostrar que lo que hacemos no sólo lo decimos nosotros, sino que está avalado y auditado por organismos independientes y perfectamente cualificados. Conseguir una certificación cuesta mucho tiempo y dinero, como también es muy costoso mantenerlas, pero forma parte de nuestro compromiso y de nuestra obsesión por hacer las cosas bien y darlas a conocer”, indica Torres.

“Las certificaciones no son un fin en sí mismas, pero son un instrumento que dan validez a lo que hacemos”, destaca el directivo portuario quien recuerda que la APV cuenta con la PERS (Port Enviromental Review Sistem) la única norma de gestión ambiental específica del sector portuario y promovida por la Organización Europea de Puertos (ESPO) desde 2003, “la hemos ido renovando desde entonces cumpliendo con todos los nuevos requerimientos”; la ISO 14001 (sistemas de gestión ambiental) que proporciona un marco de referencia para proteger el medio ambiente y responder a las condiciones ambientales cambiantes, “la APV la obtuvo en 2066 siendo el primer puerto español en obtenerla”; el EMAS (Eco-Management and Audit Scheme), que supone la adhesión voluntaria a un sistema comunitario de gestión y auditoría medioambientales de organizaciones, al que la APV se adhirió en 2008 siendo el primer puerto español en obtener la certificación; y la ISO 50001 (sistemas de gestión de energía), que especifica los requisitos aplicables al uso y consumo de la energía lo que permite contar con un enfoque sistemático para alcanzar una mejora continua en su desempeño energético, y que la APV tiene desde 2016.

“También hemos dado un paso adelante con la integración de nuestras redes de control atmosférico (Estaciones de Control de Calidad del Aire) en la red de la Generalitat, como si fuéramos una estación más de medición. Los datos están disponibles y accesibles para cualquiera. En un futuro incorporaremos más estaciones. No tenemos nada que ocultar, al contrario. Cualquiera que pueda necesitar una información puede tenerla disponible”, confirma Federico Torres.

“Si reducimos la huella de carbono al tiempo que se incrementa el paso de las mercancías dejamos claro que la sostenibilidad no es un impedimento, sino todo lo contrario”

 

Relación Puerto-Ciudad: 20 años trabajando no han sido suficientes

Después de un trabajo continuado de más de 20 años, ¿qué sucede para que exista una sensación de permanente enfrentamiento con la ciudad que acoge al puerto de Valencia? ¿En qué se está fallando?
Hay que decir que no es una situación que se dé en todos los puertos. Hemos viajado mucho y hemos encontrado todo tipo de ejemplos. Hay ciudades que defienden muchísimo a sus puertos porque desde el primer momento tienen claro que son herramientas a su servicio, al servicio de la economía, del empleo y del progreso.
En Valencia no ha cuajado esa idea. A veces nos ven como una empresa que necesita generar una actividad en sí misma y que está inmersa en un crecimiento desmesurado porque sí, cuando en realidad sólo queremos ser útiles.

¿Cómo romper esa dinámica?
Pues nosotros lo vamos haciendo creando comisiones de trabajo integradoras, tratando de divulgar qué es el puerto, etc.
Tengo la sensación, según los resultados de algunas encuestas, que poco a poco se está cambiando la percepción negativa. En esta línea, es fundamental ser muy transparentes y dar a conocer todas las actuaciones que estamos desarrollando en materia de sostenibilidad.
Por ejemplo, ahora mismo somos finalistas de unos premios de la plataforma enerTIC que se fallarán en noviembre; entre comillas, el premio en sí mismo no es lo que más nos interesa (aunque es evidente que estaríamos encantados de recibirlo), lo bueno de un premio así es que nos da la oportunidad de incrementar nuestra presencia en la sociedad a través de las reseñas de prensa y comunicados que llegan a la sociedad.
Se van cambiando las cosas, aunque no al ritmo que nos gustaría, eso es verdad.

¿Cuáles son los proyectos más relevantes en el ámbito del puerto-ciudad?
Posiblemente los más interesantes son los que tienen que ver con la movilidad de las personas, ya no sólo a nivel interno de los usuarios, sino también de los ciudadanos. Hay un proyecto muy bonito en este sentido en el que vamos avanzar en breve. Pero en realidad todos los proyectos contribuyen a acercar el puerto y la ciudad.

Federico Torres, director de Transición Ecológica de la Autoridad Portuaria de Valencia.

El futuro: energías renovables e infraestructuras sostenibles

La Autoridad Portuaria de Valencia comenzó en los años 90 con acciones activas por el medio ambiente y, actualmente, desarrolla un amplio abanico de actuaciones para convertir a los puertos de Valencia, Sagunto y Gandia en instalaciones energéticamente autosuficientes y descarbonizadas con el objetivo de alcanzar las cero emisiones antes de 2030. Todas estas actuaciones están incluidas en el Plan de Inversiones de la institución y forman parte de los objetivos estratégicos de la Autoridad Portuaria de Valencia.
Los proyectos ambientales de la APV pasan por una apuesta por la implementación de energías renovables con inversiones en energía eólica (el proyecto incluye una planta eólica con entre 5 y 7 aerogeneradores), fotovoltaica (instalar 3.000 placas colares en los puertos de Valencia y Gandia) o la construcción de una nueva subestación eléctrica.
A estas inversiones se añade la participación de la APV en proyectos internacionales como el proyecto “H2Ports” que apuesta por el uso de hidrógeno en instalaciones y maquinarias portuarias; el proyecto “Green Port” cuya finalidad es la medición, predicción y definición de medidas para la mejora de la calidad del aire y del ruido generado en el Puerto de Valencia o el “Green Cranes” en el que se analiza la adaptación de grúas a combustibles sostenibles.
Por otro lado, Valenciaport trabaja con empresas y navieras para contribuir a su sostenibilidad medioambiental con iniciativas como el “LNGHIVE2”, para que Baleària adapte sus barcos para ser propulsados con GNL.

Infraestructuras
Finalmente, y confirmando la transversalidad de las políticas ambientales a todo lo que hace la institución portuaria, cabe destacar que los nuevos proyectos estructurales de la APV también deben atender a estos objetivos que ponen en valor la apuesta que se está haciendo por generar empleo de calidad, fomentar la innovación hacia proyectos sostenibles y favorecer la colaboración con el tejido empresarial.
En este sentido, se recuerda, por ejemplo, que las empresas que se ubicarán en la ZAL contarán con la máxima electricidad de origen renovable y generarán 2.000 empleos de proximidad que beneficiará a barrios como Nazaret. Para la APV es prioritario hacer compatible crecimiento económico y generación de empleo con el respeto absoluto al medio ambiente.
Asimismo, la futura Terminal Norte del puerto de Valencia, que va a movilizar una inversión global de más de 1.400 millones de euros y supondrá la entrada de lleno de Valenciaport en el mundo de la automatización portuaria, cuenta con un ambicioso plan medioambiental que destaca que la maquinaria será 100% eléctrica y que la terminal estará dotada para la conexión de los buques en puerto a la red eléctrica.
Y, finalmente, el concurso para la construcción y explotación de la nueva terminal pública de pasajeros del puerto de Valencia también cuenta con un pliego marcado por la exigencia ambiental con el objetivo de crear una terminal ecológica, accesible y respetuosa con el valor histórico de los edificios.
De hecho, la oferta presentada por Baleària (Baleària Eurolíneas Marítimas S.A.), con el apoyo de Global Ports Holding Plc, debe incluir el compromiso de adopción de un sistema de gestión ecológico y sostenible, la participación en las iniciativas conjuntas que promueva la APV, así como, un estudio de evaluación de impacto ambiental.
Además, tal y como establece el Pliego, todos los atraques deberán estar equipados con red de suministro eléctrico a los buques atracados; y todas las cubiertas y tejados de las edificaciones existentes deberán estar diseñadas para la instalación de placas solares fotovoltaicas. Asimismo, se valorará especialmente, las medidas de reducción de emisiones de dióxido de carbono equivalentes y/o en consumo energético en maquinaria, equipos e instalaciones de la terminal; el uso de energía procedente de fuentes renovables; y el uso de maquinaria y equipos eléctricos o que funcionen con combustibles alternativos no derivados del petróleo.

Principales hitos e iniciativas de Valenciaport en el ámbito de medioambiental