Federico Torres, director de Transición Ecológica de la Autoridad Portuaria de Valencia. Foto Loli Dolz.
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El grupo Ecoport, nacido de las inquietudes ambientales de la Autoridad Portuaria de Valencia hace más de 20 años, concluye este 2020 confirmando su dinamismo con la concreción de un nuevo y ambicioso reto que se desarrolla ya en el marco del Ecoport III. Los objetivos están claros: buscar y concretar los indicadores que marcan los niveles de excelencia ambiental de los puertos y sus comunidades portuarias, medirlos y establecer dónde está el nivel de mejora.

El proyecto “Ecoport, hacia una comunidad portuaria respetuosa con el medio ambiente” (financiado en 1998 por el programa europeo Life, algo pionero entonces) supuso la elaboración de una metodología para la implantación de sistemas de gestión ambiental en instalaciones portuarias. 

Años después, en 2006, se dio un paso más. “Del grupo original, en el que se trazaron objetivos particulares para las empresas se pasó al grupo Ecoport II, que supuso una evolución porque se involucró a las empresas para establecer objetivos comunes para el puerto. Ya no solo se trataba de que las empresas mejoraran de forma individual, sino que se comprometieran en la consecución de un objetivo común”, explica a este Diario Federico Torres, director de Transición Ecológica de la Autoridad Portuaria de Valencia.

En Ecoport II, “no solo nos marcamos objetivos y trazamos actuaciones, sino que además evaluamos el cumplimiento de las mismas y los resultados”, añade Torres.

“Queremos hacer algo contundente y contrastar los indicadores con otros puertos de todo el mundo para no caer en el localismo»

Evolución natural

Ahora, una vez logrado el hito fundador del Ecoport II -a saber: facilitar a las empresas portuarias de Sagunto, Valencia y Gandia la implantación de un sistema de gestión ambiental por niveles-, el grupo necesitaba evolucionar y así lo hizo con la puesta en marcha de Ecoport III. “Ya estamos trabajando en Ecoport III. El planteamiento es que vamos a establecer autoindicadores en las propias empresas para que sepan, en comparación con otras empresas del mismo puerto y de otros recintos, en qué grado de excelencia ambiental se encuentran”, detalla el director de Transición Ecológica.

El objetivo final es contar con un Plan Estratégico ambiental-energético de la Comunidad Portuaria cimentado en los conocimientos adquiridos del desarrollo del propio proyecto que se ha establecido en tres fases.

La primera, desarrollada ya, ha supuesto el análisis prospectivo energético-ambiental de Valenciaport. La segunda arranca ahora y supone el estudio y análisis estadístico de los niveles de ecoeficiencia de Valenciaport y la definición estratégica de la hoja de ruta para su mejora. Finalmente, en una tercera fase, se redactará una guía Ecoport III para la implantación de proyectos de mejora de gestión energético-ambiental en instalaciones portuarias.

En la última reunión de Ecoport celebrada el jueves, “hemos presentado esta segunda fase a las empresas para motivarlas”, concreta Torres. Por su parte, las empresas están “muy proactivas con la idea porque les va a permitir saber dónde encuentran respecto a la media y cuánto pueden mejorar – detalla el directivo – también pretendemos generar sinergias de tal forma que aquellos que tengan un nivel superior puedan exponer sus acciones en la materia para que los demás puedan optar a esa mejora. La sostenibilidad no puede ser un agravio o una comparativa desleal entre las empresas de un puerto”.

“Es curioso comprobar como en las reuniones que ya estamos teniendo para prepararlo, están surgiendo nuevas iniciativas y proyectos. Es una muy buena noticia, porque la mayor parte de la mejora tiene que venir de la mano de las empresas”, subraya el director.

Buscar definiciones

Además, se inicia la fase en la que se tendrán que definir conceptos porque, “¿qué se entiende por un puerto sostenible? Todos los puertos lo son a su manera, pero ¿quién define qué es un puerto sostenible? Nosotros, con Ecoport III vamos a intentar definir qué es lo que debería ser un puerto sostenible. Para ello vamos a colocar indicadores de máxima excelencia y nos iremos midiendo para saber dónde está nuestro grado de mejora, y no tanto para compararnos con los demás”.

A lo largo de 2021, el Puerto quiere empezar a establecer esos indicadores. Por el momento, los estudios que tienen al respecto indican que el impacto de la APV es menor del 1% en emisiones de CO2, “por lo que nuestro esfuerzo no pasa por reducir ese 1%, sino por ayudar a que el otro 99% se reduzca con la implementación de determinadas actuaciones. Con los proyectos que tenemos en marcha ahora mismo, podríamos a reducir casi a cero nuestra capacidad de mejora como Autoridad Portuaria”, confirma. 

Asimismo, la Universitat Politècnica de València (adjudicataria del proyecto) está trabajando ya en el “Estudio y análisis estadístico de los niveles de ecoeficiencia de Valenciaport, definición estratégica de la hoja de ruta para su mejora y actualización de inventario de GEIS del puerto de Valencia” y se espera que, en el primer trimestre de 2021, entreguen los primeros informes y estudios, las propuestas de actuaciones y un primer borrador de indicadores.

“Queremos hacer algo contundente y contrastar los indicadores con otros puertos de todo el mundo para no caer en el localismo y ser lo más objetivos posible a través del contraste y la comparación”, asevera Federico Torres. Por ello, van a trabajar con puertos proactivos en materia de sostenibilidad de todo el mundo.

“Los indicadores deben ser fáciles de contrastar, medibles y que aporten una información completa, aunque no excesivamente compleja. A partir de ahí, también podremos evaluar qué acogida tienen entre las empresas. Es un proyecto muy bonito y estamos muy ilusionados con él”, concluye el director de Transformación de Valenciaport.

 

 

Un conocimiento para todos

Preguntado por la posibilidad de internacionalizar el proyecto, Federico Torres, director de Transición Ecológica de la APV, lo tiene claro: “Uno de nuestros objetivos es elevar una propuesta a los diferentes organismos competentes en la materia y, perfectamente, podríamos presentar un proyecto con los indicadores que nosotros creemos (porque así lo habremos analizado y concluido) que debería cumplir un puerto sostenible. Pondré un ejemplo. Nosotros estamos trabajando ahora en proyecto de residuos; entendemos que es imposible acabar con ellos, pero sí podemos trabajar para valorizarlos hasta en un 99%. Esta actuación podría ser objeto de un indicador en el sentido de que no se trata de saber si un puerto gestiona o no lo residuos, sino cuál es el grado o porcentaje de valorización de los mismos”.