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Port de Barcelona inauguró ayer al mediodía las siete islas climáticas ubicadas en el entorno del Port Vell.

Se trata de unas zonas de descanso y recreo que combinan vegetación, agua y madera para proporcionar condiciones de sombra y confort climático. Concretamente, estos espacios cuentan con zonas verdes y con nebulizadores que servirán para aliviar el calor durante los meses de verano, al paso por dichas instalaciones.

En el acto de inauguración, participaron Damià Calvet, presidente del Port de Barcelona; Joan Colldecarrera, director de Port Vell; y Sergi Carulla, arquitecto fundador de SCOB, el estudio que ha llevado a cargo el proyecto de las islas climáticas.

“El Port de Barcelona es responsable únicamente del 0,7% de las emisiones de toda Catalunya, cifradas en 300.000 toneladas aproximadamente”

Durante su intervención, Damià Calvet detalló que la habilitación de las islas climáticas es una de las acciones contempladas en el proyecto puerto-ciudad del Port de Barcelona, que tiene como objetivo habilitar espacios portuarios para un uso ciudadano, acercando así el puerto a la ciudadanía. “Las islas climáticas consolidan el Port Vell como un espacio urbano sostenible en lo referente a la ciudad y potencian su recorrido perimetral”, destacó. El proyecto ha contado con una inversión de 300.000 euros por parte de la Autoridad Portuaria de Barcelona.

Según destacó Sergi Carulla, “se trata de una intervención pionera”, con un criterio paisajístico común para hacer frente a los efectos del cambio climático y pensada para el disfrute ciudadano, creando lugares de encuentro, descanso y recreo que combinan vegetación, agua y madera para proporcionar condiciones de sombra y confort climático.

EN DETALLE

Las islas climáticas ocupan una superficie de más de 3.000 metros cuadrados, disponen de un pavimento de bajo índice térmico capaz de disminuir la temperatura ambiente hasta cuatro grados centígrados, un diseño de vegetación basado en la selección de plantas de diferentes regiones del mundo de clima Mediterráneo, con un bajo consumo hídrico y resistentes a la salinidad; un sistema de nebulización de agua que se activa secuencialmente durante los episodios de calor y unas bancadas de madera para sentarse y disfrutar del entorno

Por su parte, Joan Colldecarrera, apuntó que este proyecto consiste en el “aprovechamiento” y la “remodelación” de las infraestructuras ya existentes en el Port Vell, cuya transformación creará bienestar a los barrios adyacentes y atraerá un mayor número de visitantes a esta zona”.

Por otra parte, Damià Calvet avanzó que el Port de Barcelona trabaja en otros proyectos relacionados con la iniciativa puerto y ciudad que se llevarán a cabo este año, como la 60º edición del Salón Náutico o la feria del libro en catalán, así como la adjudicación de la remodelación de la lonja de pescadores o la demolición del Imax Port Vell, enmarcada en el proyecto Liceu Mar que, tal como avanzó este Diario, será la “palanca de la ambiciosa reforma integral que el Port tiene previsto poner en marcha en el moll d’Espanya”.

“Somos agentes activos en la descarbonización”

Durante su intervención, el presidente del Port de Barcelona, Damià Calvet lamentó públicamente la “errónea” utilización de las cifras sobre emisiones de CO2 y de gases contaminantes, por parte del nuevo estudio de la organización Transport & Environment (T&E), que clasifica las emisiones de carbono de los puertos y que sitúa a Barcelona en la quinta posición, con 2,8 millones de toneladas al año. “Además de no ser ciertas, esas cifras están calculadas de manera doblemente errónea”, insistió Calvet.

A este respecto, el presidente explicó que el estudio computa a cada puerto, tanto de origen, transbordo como destino, las emisiones de los buques durante todo su trayecto. De modo que, detalló Calvet, “las emisiones de un buque que zarpa se Shanghai a Barcelona, haciendo escala en un puerto intermedio, se computan en los tres puertos”. Se trata, por tanto, advirtió Calvet, de “un error conceptual que genera una mala reputación de los puertos”.

En este sentido, Calvet afirmó que “los puertos no somos lobbies de presión en contra de la descarbonización, sino que somos agentes activos en este proceso”. Prueba de ello, agregó, es “nuestra apuesta por la utilización e invertigación de combustibles alternativos y la puesta en marcha de proyectos como la electrificación de muelles, entre otros”.