Tiempo de lectura estimado: 5 minutos

José Serra Peris
Catedrático de Puertos y Costas. Instituto de Transporte y Territorio (UPV)

Publicado originalmente en Levante-EMV

La playa al sur del puerto no indica ningún efecto debido a las obras de ampliación

A mediados de 2019 surge la noticia de la ampliación del puerto de València, noticia que me sorprende cuando resulta que la última ampliación se ejecutó entre 2008 y 2015. Tras una consulta me informan que realmente no se trata de una ampliación de las obras de abrigo, se trata de una modificación en el interior del nuevo recinto, con una nueva ubicación de un muelle de atraque para terminal de contenedores. Pero cuál no sería mi sorpresa al ver un clamor en contra de la ampliación por considerar que la misma sería el final de las playas al sur del puerto y un gran riesgo para el parque de l’Albufera.

Históricamente, en 2008 se inicia la ampliación norte del puerto y, al mismo tiempo, se inicia de un Plan de Vigilancia, marcado por la DIA (Declaración de Impacto Ambiental, resolución de 30 de julio de 2007, BOE 16-08-2007), de la ampliación. El Plan de Vigilancia se extiende por el norte del puerto, desde la playa del Cabanyal hasta la playa al sur de Port-Saplaya, un frente litoral de más de cinco kilómetros (5.284 metros), y por el sur el frente objeto del plan se extiende desde la playa de Pinedo hasta la gola del Perellonet, un frente de más de trece kilómetros (13.205 metros). Fui el responsable de la ejecución del Plan de Vigilancia.

En septiembre de 2010 finalizan las obras de cierre de la ampliación y la conclusión que se alcanza es que la playa al norte del puerto evoluciona como era de esperar: con la presencia de las obras de abrigo en ejecución, la playa bascula hacia el puerto con avances en el Cabanyal. Y la playa al sur del puerto no indica ningún efecto debido a las obras de ampliación, por tanto, no hay consecuencias sobre las playas al sur del puerto que signifiquen un riesgo para las mismas, no hay un aumento de la recesión de este frente.

En octubre de 2010 se inicia la vigilancia de las playas, tras la finalización de las obras de cierre, y se extiende, en el tiempo, hasta octubre de 2015, cumpliendo con lo especificado en la DIA. El frente litoral objeto del seguimiento es el mismo que en el caso anterior, y la conclusión que se alcanza es que la playa al norte del puerto evoluciona como era de esperar con la presencia de las obras de abrigo, la playa bascula hacia el puerto con avances en el Cabanyal y no se observan efectos inesperados ni que puedan significar un riesgo para la estabilidad de esas playas. Y la playa al sur del puerto no indica ningún efecto debido a las obras de ampliación, por tanto no hay consecuencias sobre esas playas que signifiquen un riesgo para la evolución que viene experimentando desde años anteriores al inicio y finalización de las obras de ampliación.

Volviendo a la actualidad en los últimos días, de nuevo regresa a los medios de comunicación la «ampliación de puerto de València». Y de nuevo se plantea que la misma significaría la desaparición de las playas al sur y el riesgo para el parque de l’Albufera. Y de nuevo insisto en que las obras previstas no pueden significar un riesgo para las playas al sur del puerto, no están en riesgo por esas obras a ejecutar.

La recesión de las playas al sur del puerto de València es una situación que se arrastra desde hace décadas, pero las obras de abrigo del puerto no son la única causa de esta situación. Hay que añadir otras causas como la nula alimentación de sedimentos desde el río Turia, no hay aportes de arenas desde el cauce -las playas se forman gracias a los aportes sedimentarios de los cauces. La sobreexplotación del acuífero supone igualmente una merma en los aportes sedimentarios. Y no podemos, ni debemos, olvidar que el fallido proyecto de macro-urbanización de la playa del Saler supuso en su momento un efecto negativo para las playas muy alto que se arrastra, al suponer la extracción de un volumen importante de arenas y la ejecución de muros verticales que ayudaban a los procesos recesivos del litoral. Como anécdota, señalemos que la retirada del primer cordón dunar del frente litoral supuso la pérdida de veinte millones de metros cúbicos de arenas del sistema litoral.

En estos momentos hay que considerar que los esfuerzos y llamadas de atención de los gestores de nuestro territorio deben encaminarse a pedir actuaciones de regeneración. Déjense de lado las obras de ampliación, que son en el interior del recinto portuario y que no afectarán a la evolución de las playas, tanto al norte, como, sobre todo, al sur del puerto, y céntrense en exigir al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) que dé un paso y emprenda la búsqueda de soluciones para conseguir recuperar las playas del sur y lograr que sean sostenibles, tanto por la falta de alimentación natural como frente al reto de la elevación del nivel medio del mar por efecto del calentamiento global. Ésa debe ser la lucha.

Las conclusiones que podemos exponer son, en primer lugar, que la denominada ampliación no supone ningún riesgo para las playas situadas al norte del puerto, y desde luego tampoco para las playas del sur, que seguirán evolucionado como ya lo hacían desde hace décadas. Y en segundo lugar hay que reclamar actuaciones de regeneración de las playas al sur, no solamente por recuperar el territorio. Hay que evitar la desaparición de la franja arenosa que protege el parque de l’Albufera y hay que buscar soluciones blandas, no debemos recurrir a soluciones de espigones o escolleras: hay alternativas que puede permitirnos una recuperación del frente litoral y alcanzar la sostenibilidad de la costa.